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El futuro inmediato pone encima de la mesa algunos desafíos para un packaging que se revela imprescindible, tanto en las tiendas físicas como en el canal e-commerce. Analizamos la fuerza del packaging en el sector alimentario y los cambios y tendencias ante un consumidor cada vez más consciente y más exigente.

Los hábitos de compra y de consumo han cambiado tras la irrupción del covid y todo apunta a que algunos de estos cambios han llegado para quedarse. El sector agroalimentario ha tenido que ir adaptándose sobre la marcha a un contexto desconocido hasta el momento, y según recoge un informe presentado recientemente por Ainia, centro especializado en tecnologías e innovación para el desarrollo del sector alimentario, la percepción de los consumidores ante las empresas fabricantes de productos de alimentación ha sido positiva en este período, destacando los valores de solidaridad, inteligencia y empatía como los atributos más importantes, si bien se ha echado de menos un mayor grado de transparencia de estas empresas. Además, el 84% de los 3.000 consumidores consultados cree que la innovación en las empresas de alimentación se va a mantener e incluso va a crecer.

Seguridad e higiene, los mantras más repetidos

Ante esta percepción altamente positiva, la industria del packaging ha jugado un papel clave para garantizar dos cuestiones de primer orden en esta nueva normalidad: la seguridad y la higiene, conceptos que han generado cambios en la cesta de la compra. Se han registrado compras más rápidas y de mayor volumen concentradas en un día por semana, se han adquirido más platos preparados y, en lo que respecta a los envases, ha aumentado la compra de productos envasados y en monodosis.

Carlos Enguix, responsable del departamento de Tecnologías del Envase en Ainia, considera que “las medidas de seguridad e higiene en envasado de las que dispone en la actualidad la industria agroalimentaria son a priori y, según los estudios que se han realizado hasta la fecha, adecuadas“. De cara a los siguientes meses, el experto apunta la posibilidad de adaptar la venta a granel al nuevo contexto, así como una progresiva disminución del uso de envases monodosis, pero poniendo siempre el foco en garantizar la seguridad alimentaria. Por otro lado, estudios realizados demuestran que la viabilidad del Covid-19 en diversos materiales es diferente, siendo desde unas horas hasta tres días, pero no existen evidencias de ningún caso de contagio a partir de los envases. El packaging se ha convertido en el garante de seguridad alimentaria de los productos y alimentos.

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Los cambios vividos en estos últimos tres meses también han tenido un impacto directo en los fabricantes de envases y embalajes para el sector alimentario. Algunos de ellos han adaptado su producción a nuevos pedidos por parte de sus clientes, mientras que otros han destinado parte de su producción a la fabricación incluso de material sanitario. Enplater, fabricante de embalaje flexible, ha colaborado con Tecnomolde para suministrar mascarillas para hospitales, y su film flexible se ha utilizado para hacer pantallas protectoras. En cuanto a sus clientes y proyectos habituales, su director de marketing, Albert Valldeperes, afirma: “estamos manteniendo niveles del año anterior, ya que nuestro principal sector de suministro es el alimentario, pero estamos alerta porque nos podemos encontrar con una crisis económica y social profunda que también nos podría afectar en la medida en que los consumidores puedan rebajar su umbral de calidad a favor del coste“.

Las medidas de seguridad e higiene han sido una constante, no sólo en lo que al packaging se refiere sino también en toda la cadena de valor. Así lo corrobora Valldeperes: “lo primero que pusimos en marcha fueron protocolos para minimizar el riesgo de contagio entre nuestros trabajadores y los visitantes. Semanalmente una empresa externa fumiga las instalaciones, se toma la temperatura al personal, disponemos de mascarillas, gel y toallitas desinfectantes y el personal administrativo se ha dividido en dos turnos para realizar de forma rotativa la jornada en casa y en la oficina“. En cuanto a garantizar el suministro de algunas materias primas, han aumentado la capacidad de estocaje de film con la instalación de carpas.

Foto cedida por Enplater
Foto cedida por Enplater

La sostenibilidad, prioridad para todos

Algunas de las medidas que se han tomado a raíz de esta crisis pueden llegar a suponer una revisión o una ralentización de algunas de las tendencias que se estaban generando a partir de la Estrategia Europea de Economía Circular, pero esta estrategia va a seguir igualmente adelante. Así lo asegura Carlos Enguix, quien destaca la necesidad de garantizar que los productos lleguen a los consumidores en las condiciones adecuadas, con su calidad nutricional, a la vez que se adecúen a una economía circular. “La sostenibilidad supone un equilibrio entre los aspectos económicos, medioambientales y los beneficios sociales y, por lo tanto, las soluciones de envases serán sostenibles si están concebidas para ser óptimas en la búsqueda de este equilibrio, teniendo en cuenta todo su ciclo de vida, desde la producción de materias primas hasta la gestión de residuos del envase“, concluye el portavoz de Ainia.

Foto cedida por Ainia
Foto cedida por Ainia

En esta línea, el experto asegura que se deberá trabajar para que los envases sean reciclables de forma eficiente en costes, se usen cada vez mayores porcentajes de reciclado, se puedan desarrollar envases compostables con los costes y prestaciones adecuadas y se consiga una reducción efectiva en las cantidades de materiales utilizados. Todo ello, sin disminuir el nivel de seguridad, la calidad y las funcionalidades ofrecidas a los consumidores y sin que los costes sufran variaciones significativas.

Otro aspecto a tener en cuenta a la hora de escoger un envase o sistema de envasado es la reducción del desperdicio de alimentos. Es importante no olvidar que el deshecho de alimentos supone una pérdida de todos los gastos implicados en la producción de ese alimento, su envase, su transporte y su gestión, con todos los impactos ambientales asociados.

Una tendencia que también se ha observado durante estos últimos tres meses ha sido el incremento del e-commerce, y aunque en alimentación aún el porcentaje de compra por internet es reducido en términos relativos, sí que ha experimentado un importante crecimiento. Por consiguiente, el uso de materiales de embalaje para este sistema de distribución ha subido, y este nuevo escenario también plantea retos para que convivan las prácticas sostenibles y un mayor volumen de embalajes y desperdicio generado en los hogares.

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Desde Enplater, Valldeperes refuerza la importancia de seguir poniendo el foco en la sostenibilidad. “La principal preocupación de nuestros clientes gira en torno al medio ambiente, por lo que seguimos incrementando la demanda de filmes monomateriales, y en los casos en que quieren cambiar, lo más importante es que mantengan las mismas propiedades de maquinabilidad y conservación de las opciones que utilizaban“.

Nuevos tiempos, ¿nuevos materiales?

Ante una situación como la actual, la digitalización está jugando un papel muy importante, permitiendo automatizar procesos, mejorar la trazabilidad e intercambiar información en toda la cadena de suministro de producción y distribución. Todo ello redunda en una mayor eficiencia, seguridad y optimización de los procesos, a la vez que contribuye a generar soluciones sostenibles con una visión integral.

En Ainia están trabajando en materiales alternativos o complementarios a los plásticos derivados del petróleo, desde soluciones bio-basadas y compostables hasta soluciones que combinan cartón y plástico compostable o reciclable. Todas las nuevas soluciones que aparezcan deberán cumplir las pautas de la Estrategia Europea de Economía Circular, y todas las empresas deberán ir alineadas ante esta exigencia, independientemente de las consecuencias generadas por la llegada del covid.

En este sentido, Carlos Enguix opina que los plásticos son necesarios para muchas de las aplicaciones en envasado de alimentos, para garantizar la higiene y la seguridad y para ofrecer a los consumidores funcionalidad en el uso. “La búsqueda de la sostenibilidad tiene que venir por encontrar la solución más adecuada para cada caso a partir de los requerimientos del producto, riesgos de deterioro, su vida útil, sistema de distribución y modo de preparación. Hay que hacer un eco-diseño de la solución de envasado más adecuada teniéndolo en cuenta desde la concepción del envase a la gestión del residuo“.

El experto asegura que hay muchos envases que no tienen un sistema de reciclaje efectivo, y esto va a ser uno de los retos más importantes y un hecho que va a impulsar la búsqueda de nuevos materiales o la combinación en un mismo envase de los ya existentes para conseguir una reducción del coste y del impacto ambiental.

Foto cedida por Ainia
Foto cedida por Ainia

Como ejemplo, Enguix explica que han desarrollado recientemente una bandeja termoformable en línea, para procesos de envasado en MAP, vacío, o skin con la estructura de cartón que puede ir impreso, y un fino film interior de plástico para ofrecer barrera a gases y humedad y permitir la sellabilidad. Está formada por 90-95 % de cartón y un 5-10 % de plástico que son separables para el reciclaje. Es la única del mercado que parte de cartón en plano y tiene un borde plano para el sellado, sin juntas ni diferencias de espesores, lo que garantiza una integridad de sellado, y además permite hacer packs de varios envases o envases multicavidad para casos como platos preparados con salsas, ensaladas con toppings etc. Los formatos y diseños son diversos, desde bandejas para carnes, platos preparados hasta tarritos para postres o envases para pizzas.

Además de la investigación y desarrollo de nuevos materiales, y ante una sociedad cada vez más informada y exigente con lo que consume, los sistemas de etiquetado también van a tener que evolucionar para ofrecer un tipo de información que cada vez cobrará mayor interés, como la procedencia del producto, el impacto del packaging del producto en el medio ambiente, la trazabilidad…y todo ello de una forma inteligible, porque el consumidor no tiene por qué saber la diferencia entre un plástico compostable y un plástico derivado del petróleo.

Los estándares de seguridad alimentaria e higiene que existían previamente han facilitado la adaptación a esta nueva normalidad, pero el esfuerzo va a residir, en parte, en conseguir un equilibrio entre la necesidad de desarrollar nuevos materiales sostenibles que cumplan las exigencias europeas en cuanto a Economía Circular, fomentar la reutilización y el reciclaje sin renunciar a la máxima seguridad alimentaria, y todo ello con costes competitivos para fabricantes, marcas y para el propio consumidor. Hispack seguirá de cerca y aglutinará las mejores soluciones para los desafíos que se presentan.

Cristina Benavides, colaboradora de Hispack