Cerrar

Volver a la sección Actualidad y noticias

Albert Llaveria, director de operaciones de Atlanta Stretch Ibérica

Tras una trayectoria de casi dos décadas, el éxito de Atlanta Stretch Ibérica radica en el conocimiento del producto. Desde sus inicios, la tecnología ha sido su principal baza, y ser diseñadores y fabricantes de las máquinas les permite hacer un seguimiento continuo, mejorar y estar en evolución constante. Hacemos un recorrido por la historia de la empresa con Albert Llaveria, director de operaciones de Atlanta Stretch Ibérica, quien nos habla también de su participación en Hispack.

Fabrican máquinas para final de línea desde hace casi 20 años. ¿Qué evolución cree que ha vivido el sector y más concretamente los equipos de su especialidad?

La historia de Atlanta Stretch empieza mucho antes de estos veinte años con el fundador de la marca, Angelo Forni. Actualmente sumamos más de cuarenta años de experiencia en el sector, si contamos que en su día Forni, que fue un visionario y avanzado a su época, desarrolló el prototipo del que hoy es nuestro robot Sfera. Respecto a nuestro sector, podemos decir que ha vivido una evolución en todos los sentidos.

Atlanta Stretch también lo ha hecho. Nuestra máxima es acompañar a cada cliente en el equipamiento y puesta en marcha de su final de línea para que cuente con la maquinaria más eficiente posible. En estos veinte años de existencia hemos seguido el mercado para crear una propuesta acorde con las necesidades de cada momento. Ahora estamos trabajando en una maquinaria mucho más responsable, centrada en la eficiencia, pero también en el respeto por el medio ambiente, en una gestión mucho más eficiente del plástico con el que el cliente va a embalar sus pallets.

¿Cómo ha evolucionado Atlanta Stretch en lo que a fabricación y servicio al cliente se refiere?

Tenemos contacto directo con la planta de producción principal en Italia. Y hemos creado una red comercial, técnica y de distribución muy sólida para ser rápidos en nuestra atención al cliente. Nuestro concepto de empresa facilita a todas las filiales internacionales una relación directa con el usuario para que nuestro servicio de atención técnica esté disponible en menos de 24h en cualquier punto de la Península Ibérica.

¿Qué papel tiene Atlanta Stretch Ibérica en esta red internacional?

Atlanta Stretch Ibérica forma parte de las filiales oficiales que Atlanta Stretch tiene por todo el mundo y damos servicio en exclusiva en España y Marruecos. Hemos desarrollado un mercado sólido en el que nuestro catálogo de productos encaje en cada necesidad de embalaje. Abrimos filial en España para ofrecer un servicio técnico rápido y cercano, posibilitar el envío de recambios de forma urgente y crear una cadena de suministro con un almacén de maquinaria para entrega inmediata. También apostamos por desarrollar un departamento de ingeniería para aportar más valor a la elección de Atlanta por parte del cliente.

Las envolvedoras no son las únicas protagonistas del catálogo. Atlanta Stretch también cuenta en propiedad con las marcas Comarme y LP Packaging. ¿Qué aportan a la empresa?

Tanto Comarme como LP Packaging son empresas líderes en el sector de las precintadoras, formadoras y retractiladoras respectivamente. El hecho de contar con la propiedad de estas dos marcas nos permite abarcar por completo el final de línea de cualquier empresa. Envolvedoras, retractiladoras, formadoras y precintadoras conviven en muchos centros logísticos, almacenes y factorías para ayudar al envasado, cierre y preparación de pallets para enviar a su distribución.

El hecho de ser fabricantes nos permite mantener precios realistas poniendo siempre al cliente en el centro. Si tienes el control sobre el producto no solo puedes ofrecer un mejor precio, sino también un mejor servicio. La cadena de información no se rompe nunca y nos asegura estar presentes durante todo el proceso, desde el proyecto a la instalación y posterior mantenimiento de la línea.

¿Vuestros clientes son transversales o tenéis una cartera de clientes claramente diferenciada?

La amplitud del catálogo nos permite trabajar con todo tipo de clientes, desde una pequeña bodega con una producción reducida a grandes multinacionales que requieren maquinaria automática en grandes líneas de llenado, formado, precintado y embalado. Creo que una de las grandezas de Atlanta es adaptarse a cada cliente pensando en ofrecer la mejor solución posible. La empresa que llega a nosotros para instalar una envolvedora es un cliente potencial para otro tipo de maquinaria. La automatización de procesos y la eficiencia están a la orden del día, y cualquier cliente es susceptible de querer mejorar los rendimientos de su empresa.

¿En qué cree que se diferencia vuestra maquinaria y el servicio posventa que ofrecéis?

La maquinaria de Atlanta Stretch está creada para durar. Se trata de máquinas robustas con las que hacer frente a cualquier tipo de producción. El hecho de tener maquinaria automática y semiautomática nos permite llegar a muchos más clientes y sus realidades. Un hecho importante y diferencial de otras marcas del sector es que toda nuestra producción se basa en componentes estándar que el cliente puede encontrar en el mercado. Las placas y elementos, tanto neumáticos como electrónicos, pertenecen a marcas punteras, y hacen que el recambio sea mucho más asequible, localizable y fácil de sustituir en caso de fallo.

En el servicio posventa, el hecho de dominar todo el know-how hace que nuestros técnicos puedan actuar de forma rápida para solucionar cualquier tipo de desajuste que se pueda producir. Diseñar, fabricar y distribuir tu propia maquinaria te da un conocimiento total sobre aquello que vendes, por lo que los tiempos de respuesta se reducen mucho.

¿Detecta algunas características comunes en cuanto a la demanda de sus clientes?

Cada época se caracteriza por diferentes tendencias y en los últimos tiempos estamos trabajando mucho la gestión de la huella de carbono. Nos encontramos en un momento crucial para el planeta, y pensamos que es responsabilidad de todos -también de los fabricantes- tomar partido en el impacto que el embalaje tiene en el medio ambiente.

Una tendencia muy actual es la del uso de nuevos materiales, mucho más técnicos, con menos micraje y también recuperados o reciclados. Para ello desarrollamos carros especiales que permiten este uso, pensando en dispensar el film estirable de una forma más eficaz. Por otra parte, en las precintadoras también hemos potenciado sistemas de cierre mediante cintas de papel totalmente ecológicas y también de papel engomado.

¿Qué necesidades detectan con mayor frecuencia entre sus clientes?

Uno de los puntos más interesantes de nuestro sector es que cada cliente tiene una necesidad específica. Las variables son muchísimas: cadencias de embalado, situación de la máquina, volúmenes… Prácticamente cada caso es diferente del anterior, la maquinaria genérica es la envolvedora, a partir de ahí es cuando los equipos de ingeniería crean un producto totalmente personalizado para cada petición.

Todos los sectores cuentan con demandas muy diferentes según su tipo de procesos. Las conserveras y envasadoras, por ejemplo, requieren maquinaria en acero inoxidable para evitar el óxido mientras que los centros logísticos de grandes multinacionales piensan siempre en grandes cadencias de embalado, por lo que vamos directamente a las automáticas, con anillos rápidos de doble bobina. Cada cliente es un mundo, y Atlanta Stretch está ahí para guiarles en su elección.

Hablando en términos de sostenibilidad, ¿Qué papel juega en la estrategia de la empresa?

La sostenibilidad siempre ha sido una de las máximas de Atlanta Stretch a la hora de desarrollar su maquinaria. Los diseñadores e ingenieros de innovación y desarrollo de la marca siempre han pensado, y piensan, en optimizar el uso del film estirable, por lo que la sostenibilidad y el medio ambiente forman parte del ADN Atlanta.

¿De qué manera vuestra maquinaria puede ayudar a un uso más eficiente del plástico?

Básicamente a través de los diferentes carros de preestiro existentes en nuestro catálogo. Cada vez más se imponen films más técnicos que requieren un carro más especial. La nanotecnología está entrando de lleno en el mercado, y las máquinas de Atlanta ya cuentan con soluciones para aplicarlo, garantizando mucho más agarre con menos cantidad de material. Asimismo, estos carros de preestiro también nos permitirán el uso de materiales reciclados.

¿Van a presentar alguna novedad en Hispack?

Tendremos muchas novedades, tanto en las precintadoras automáticas como en las envolvedoras. Invitamos a todos los visitantes al stand 170 de Hispack para que conozcan todos los cambios en sostenibilidad, eficiencia y comodidad en la industria del embalaje.

Tras estos dos últimos años de crisis a consecuencia de la pandemia, ¿cuáles son las expectativas de cara a Hispack?

Básicamente retomar el contacto directo con mucha de la gente que conformamos la gran familia del packaging. Hispack nos permitirá reencontrarnos con gente de todas partes del mundo y volverá a generar las sinergias que la pandemia ha debilitado. Más allá de las relaciones, será bueno ver los nuevos avances en automatización, robótica y tecnología que marcarán los pasos a seguir en los próximos años.

Cristina Benavides, colaboradora de Hispack